martes, 10 de junio de 2008

Para Las Mujeres

Alguien me dijo algo el otro día en lo que no paro de pensar.

Cuando estaba en una fiesta, el viernes pasado, una de mis amigas hizo un comentario de pasada que me impresionó mucho. Fue sólo un comentario que ella hizo, pero cuando lo dijo, pensé que describía perfectamente su manera de vivir la vida.

Lo que ella me dijo fue: “La vida es corta.

Es simple y ha sido dicho antes muchas veces, pero cuando la escuché a ella decirlo, significó algo importante para mí.

Ella es el ejemplo perfecto de disfrutar la vida al máximo durante cada momento que pasa. La mejor manera de describirla es que en realidad ella es el alma de la fiesta. Siempre está haciendo chistes, bromeando, siempre tiene una hermosa sonrisa, y es una persona que ilumina el ambiente con sólo entrar.

Estaba pensando en ella y en lo que me dijo, y que en general, obtengo mi fuerza de las mujeres. Sea una persona en mi familia, una amiga, alguien que haya conocido recientemente, o alguien que conozca de casualidad, ellas son las personas que me inspiran. Nunca conocí una mujer en la que no haya encontrado algo que yo quisiera emular. No estoy diciendo que no haya hombres que me inspiren. Quizás es porque cuando crecí, tenía relaciones tan cercanas con las mujeres en mi familia, que ahora que tengo más años, las mujeres son las personas que me siguen inspirando.

Pensé en mi amiga durante el fin de semana y también antes de la carrera 10k el domingo. Hice un montón de cosas el finde pasado, así que cuando me levanté la mañana de la carrera, con mis piernas cansadas y con achaques, estaba pensando que no iba a correr.

La carrera estaba dividida en 8 categorías, basadas en el tiempo declarado por el corredor. Se suponía que mi carrera era a las 4:30 de la tarde, pero sabía que muchos de mis amigos iban a correr en la carrera de las 11:00. Dado que la carrera era cerca de mi casa, decidí ir temprano para alentar a los otros corredores y poder sacar algunas fotos.

Casi 10 minutos antes de la carrera de las 11:00, estaba sentada en el césped. Uno de los directores de la carrera se me acercó. Me explicó que el horario de mi carrera había cambiado a la hora de la que estaba por empezar. Pensé, ¡Uy! ¿Qué hago?¿Corro?

La primera cosa que se me ocurrió fue el comentario de mi amiga, “la vida es corta”. Como tengo más años, debe ser por las cosas que no hice y que me arrepiento de no haber hecho.

Después de pocos segundos de reflexión, decidí correr la carrera de todas maneras – no me importó que no pudiera entrar en calor. Por suerte, estaba vestida con ropa para correr, así que tenía la opción. Me saqué la campera, até con correa el chip para timing, y me até el pelo. En un par de minutos, la carrera empezó y ahí estaba yo con el resto del pelotón.

Mis piernas no daban más cuando estaba corriendo; es decir, estaba muy cansada. Había hecho demasiadas cosas los días antes de la carrera y ahora estaba pagando el precio. Mis piernas se quejaban casi toda la carrera. Era como si mi pierna izquierda gritara, “¿Por qué saliste hasta las 4 de la mañana el viernes pasado?” y mi pierna derecha, “¿Por qué saliste a tomar cerveza anoche cuando necesitabas estar en casa descansando?” y no podía hacerlas callar.

Una vez que empiezo algo, no me gusta abandonarlo, pero estaba dolorida y necesitaba ayuda para terminar la carrera. Lo que hice es lo que hago usualmente cuando me estoy sintiendo mal o deprimida o cuando necesito que alguien me preste solo un poquito de su fuerza. Pensé en todas las mujeres que han tocado mi vida y lo que admiro de ellas: su coraje, su energía, su aplomo. Además pensé en mi amiga y en su manera de ser.

Con todo esto en mi cabeza terminé la carrera, completamente agotada, pero contenta de haberla corrido.

Gracias mujeres. Yo tengo en cuenta sus esfuerzos. Sepan esto o no, me inspiran, y espero, a su vez, poder hacer lo mismo por ustedes.

2 comentarios:

Juan Carlos dijo...

Jennifer muy lindo tu blog.
Te mando una poesía que un día estuvo en un blog nuestro. Creo que está a tono con lo que dijiste.

Poema de Corredores
Están los que usan
siempre
la misma ropa.
Están los que Ilevan amuletos.
Los que hacen poemas.
Los que imploran al cielo,
esperándolo todo sólo de allí.
Los que creen en supersticiones.
Y están los que siguen corriendo
cuando les tiemblan las piernas.
Los que siguen jugando,
cuando se acaba el aire.
Los que siguen luchando,
cuando todo parece perdido;
como si cada vez,
fuera la última vez;
convencidos de que
la vida misma es un desafio.
Sufren.
Pero no se quejan.
Porque saben que el dolor pasa.
El sudor se seca.
El cansancio se termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
la satisfacción de haberlo logrado.
En sus cuerpos,
hay la misma cantidad de músculos.
En sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes
es su espíritu.
La determinación de alcanzar la cima.
Una cima a la que no se Ilega
superando a los demás,
sino superándose a uno mismo.
Juan Carlos

Jennifer Albright dijo...

¡Muchas gracias Juan Carlos! Me encanta este poema.

Besos,
Jenn